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REPACAR reclama una aplicación del nuevo Reglamento de Envases que simplifique las obligaciones y afiance los modelos que funcionan

La necesidad de hacer compatible la aplicación del nuevo marco regulatorio con la realidad operativa de las empresas gestoras fue uno de los principales asuntos abordados ayer en la jornada “El envase que viene: diseño, circularidad y competitividad”, organizada por el Club de Excelencia en Sostenibilidad en colaboración con el SCRAP Cartón Circular, en el Orange Digital Center de Madrid.

En representación de REPACAR, su directora general, Gloria Lázaro, participó en la mesa “Dos piezas, un mismo sistema: SCRAP y gestores ante el reto de la Responsabilidad Ampliada del Productor”, junto a Pilar Arrayás, directora de Cartón Circular, y moderada por Elena Galante, directora del Observatorio Español de Economía Circular del Club de Excelencia en Sostenibilidad.

Simplificar para hacer viable la aplicación de la RAP

Durante el encuentro, Lázaro subrayó que la adaptación al nuevo marco debe partir de los mecanismos que ya están funcionando y evitar que la incorporación de nuevas obligaciones se traduzca en una mayor complejidad para las empresas.

“Queremos seguir mejorando el modelo, pero manteniendo aquello que funciona”, señaló la directora general de REPACAR, quien puso el acento en la necesidad de reducir las cargas administrativas asociadas al reporte de información.

En este sentido, reclamó avanzar hacia procedimientos más sencillos y homogéneos que eviten que las empresas tengan que facilitar una misma información a través de diferentes vías. “Tenemos que simplificar el proceso de envío de información lo máximo posible y evitar duplicidades porque la carga administrativa que soportan las empresas ya es muy elevada”, afirmó.

La conversación permitió abordar también el papel que puede desempeñar la trazabilidad en el nuevo modelo. Más allá de responder a las necesidades de control y seguimiento, disponer de información sobre el recorrido de los residuos permite conocer cómo se están gestionando los materiales e identificar posibles puntos de mejora.

Por su parte, Pilar Arrayás destacó precisamente esta dimensión al señalar que “la trazabilidad permite a las empresas conocer dónde acaban sus residuos y ser conscientes de que tienen un recorrido de mejora”.

Este conocimiento permite, además, adoptar decisiones orientadas a reducir el porcentaje de residuos destinados a vertedero, mejorar la separación y seleccionar materiales y proveedores que favorezcan su reciclabilidad, convirtiendo la trazabilidad en una herramienta para avanzar hacia una gestión más eficiente y circular de los residuos.