En esta entrevista, Cristina Aparicio, directora general de Transición Energética y Economía Circular de la Comunidad de Madrid, analiza en profundidad la nueva Estrategia de Economía Circular 2025-2032, un plan ambicioso que moviliza más de 400 millones de euros para transformar el modelo productivo regional.
La Estrategia sitúa al sector del papel y el cartón como uno de los pilares de la circularidad en la Comunidad de Madrid, destacando su apuesta por la modernización de instalaciones, la digitalización de procesos, la simplificación administrativa y la innovación como ejes clave para reforzar su competitividad.
En esta conversación, Aparicio lanza un mensaje claro: la recuperación y el reciclaje de papel y cartón son actividades estratégicas para avanzar en los objetivos ambientales y responder a las exigencias europeas en materia de sostenibilidad.
Las empresas recuperadoras y recicladoras de papel y cartón desempeñan un papel esencial en la transición hacia un modelo económico más eficiente, sostenible y alineado con los principios de circularidad. Su actividad constituye uno de los ejemplos más consolidados de cómo una cadena de valor puede transformar residuos en recursos, generando beneficios ambientales, económicos y sociales.
1. ¿Cuáles son los principales objetivos de la Estrategia de Economía Circular 2025-2032 aprobada por la Comunidad de Madrid y qué papel juega en ella el sector de la recuperación y reciclaje de papel y cartón?
La Estrategia de Economía Circular de la Comunidad de Madrid 2025‑2032 (EECCM) establece como principales objetivos reducir de forma significativa la generación de residuos, incrementar la preparación para la reutilización y el reciclaje y disminuir progresivamente el vertido, en consonancia con la normativa europea, estatal y autonómica. Pero, más allá del cumplimiento normativo, la Estrategia configura un verdadero marco de transformación estructural del modelo productivo y de consumo regional, orientado a reforzar la competitividad, la autonomía estratégica en el uso de recursos y la resiliencia económica de la Comunidad de Madrid.
Entre sus metas cuantitativas destacan la reducción de los residuos municipales en un 13 % en 2025 y un 15 % en 2030 respecto a 2010, así como la consecución de tasas mínimas de reciclaje del 55 % en 2025, el 60 % en 2030 y el 65 % en 2035.
La Estrategia también fija el objetivo de limitar el vertido a niveles cada vez menores, hasta un máximo del 10 % en 2035, prohibiendo además el vertido de residuos que hayan sido recogidos separadamente con destino al reciclaje. Este planteamiento introduce un principio claro de jerarquía y responsabilidad en la gestión, reforzando la seguridad jurídica y enviando señales inequívocas al mercado sobre la dirección del modelo.
Para alcanzar estas metas, se impulsa la modernización de las infraestructuras de tratamiento, la mejora y extensión de la recogida separada en los 179 municipios, la digitalización integral de la trazabilidad, el fomento del ecodiseño y la simbiosis industrial, la creación de nuevos incentivos económicos y la ejecución de campañas de sensibilización y formación. El enfoque combina inversión, regulación inteligente y colaboración público-privada, con el objetivo de generar un ecosistema circular estable, atractivo para la inversión y capaz de anticiparse a las exigencias regulatorias europeas.
Dentro de este marco, el sector de recuperación y reciclaje de papel y cartón desempeña un papel especialmente relevante. Es uno de los flujos más consolidados y con mejores resultados en la región, con un crecimiento de la recogida separada superior al 84 % entre 2016 y 2023, sustentada en una red de 26.014 contenedores, lo que supone una ratio de 264 habitantes por contenedor. Se trata de un sector maduro, con capacidad industrial instalada y experiencia operativa, que demuestra que la circularidad es viable cuando existe alineación entre normativa, mercado y comportamiento ciudadano.
La Estrategia fija para este flujo objetivos específicos aún más ambiciosos que los generales: una tasa mínima de reciclaje del 75 % en 2025 y del 85 % en 2030. Asimismo, reconoce su contribución clave a la generación de materias primas secundarias de alta calidad, a la reducción del consumo de celulosa virgen y a la disminución de impactos ambientales asociados. Desde una perspectiva estratégica, el papel y cartón constituyen un ejemplo paradigmático de cómo cerrar ciclos materiales reduce la exposición a la volatilidad internacional de materias primas y fortalece cadenas de suministro locales.
Para reforzar este papel estratégico, la EECCM incluye medidas específicas orientadas a mejorar la calidad del material recogido, reducir impropios, digitalizar la trazabilidad, impulsar la innovación y fortalecer la colaboración con los SCRAP, las entidades locales y la industria papelera. Con ello, el sector se consolida como un motor fundamental para el avance de la circularidad en la Comunidad de Madrid. La prioridad ya no es solo reciclar más, sino reciclar mejor, con estándares de calidad que permitan reintroducir el material en procesos productivos de alto valor añadido.
La Estrategia, además, fija un trabajo por cadenas de valor prioritarias, en coherencia con el enfoque establecido en la Ley de Economía Circular de la Comunidad de Madrid, orientado a actuar allí donde se generan los principales flujos materiales y oportunidades de circularidad donde la contribución del papel y el cartón se inserta principalmente en la cadena de envase y embalaje. Este enfoque por cadenas de valor permite superar una visión fragmentada de la gestión de residuos y avanzar hacia una política industrial circular, donde el diseño, la producción, el consumo y la gestión final se conciben como partes de un mismo sistema económico integrado.
2.La Estrategia cuenta con un presupuesto superior a 400 millones de euros. ¿Qué impacto espera que tenga este esfuerzo inversor en el tejido empresarial vinculado a la gestión de residuos y la economía circular?
La dotación económica prevista en la Estrategia —más de 405 millones de euros hasta 2032— supone un impulso sin precedentes para el tejido empresarial vinculado a la gestión de residuos y la economía circular. Este esfuerzo presupuestario, que prácticamente duplica el destinado a la Estrategia anterior, refleja una decisión política clara de situar la economía circular en el centro de la agenda económica e industrial de la Comunidad de Madrid. Esta inversión permitirá activar una demanda continuada de servicios especializados, tecnologías más avanzadas y soluciones de valorización. Al tratarse de un programa plurianual, las empresas dispondrán de un horizonte estable que facilita planificar inversiones, ampliar capacidad productiva y asumir riesgos tecnológicos con mayor seguridad.
Una parte sustancial del presupuesto se concentra en los planes de gestión de residuos municipales, que cuentan con más de 296 millones de euros asignados. Este volumen de inversión está directamente asociado a la ampliación y modernización de infraestructuras públicas y supramunicipales, lo que genera oportunidades para empresas de tratamiento, ingeniería, mantenimiento industrial, provisión de equipos y soluciones de digitalización. El refuerzo de estas instalaciones también abre la puerta a nuevos contratos vinculados al suministro de maquinaria, sistemas de clasificación, tecnologías de captura de datos y equipamientos que incrementen la eficiencia de los procesos.
De forma complementaria la Estrategia destina recursos a otros sectores, como los residuos de construcción y demolición, los textiles o los colchones. Los más de 64 millones de euros dirigidos a RCD, por ejemplo, pueden dinamizar la aparición de operadores especializados en reciclaje avanzado, tratamiento de áridos reciclados o servicios de descontaminación, especialmente relevantes en un contexto de fuerte actividad constructiva. En este ámbito, la economía circular se conecta directamente con la política de vivienda, la planificación urbana y la competitividad del sector constructor, favoreciendo un uso más eficiente de materiales y reduciendo costes a medio plazo.
El esfuerzo inversor también favorece la innovación y la modernización tecnológica del sector, ya que la Estrategia sitúa la digitalización de la trazabilidad como un eje prioritario. Esto estimulará la demanda de soluciones de software, sensores, sistemas de gestión de datos, plataformas de seguimiento y tecnologías aplicadas al control de calidad de los residuos. Para las empresas tecnológicas y los proveedores de servicios digitales, este proceso supone un campo de crecimiento rápido al estar vinculado, tanto a obligaciones normativas como a mejoras operativas. La trazabilidad digital, además, aporta transparencia, seguridad jurídica y confianza al mercado de materias primas secundarias, elementos esenciales para consolidar un sector competitivo.
Otro ámbito de impacto relevante es el de la preparación para la reutilización y la reparación, dos líneas que la Estrategia integra en su modelo de transición circular. El presupuesto destinado a prevención y medidas transversales permitirá consolidar iniciativas empresariales dedicadas al reacondicionamiento de productos, la logística inversa, la venta de segunda mano o los servicios de reparación. Muchas de estas actividades aún se encuentran en fases tempranas de desarrollo y el apoyo regional puede contribuir a consolidarlas, fortalecer su estructura y facilitar que evolucionen hacia modelos más estables y sostenibles en el tiempo. Se trata de avanzar hacia una economía más basada en el valor y menos en el volumen, donde la prolongación de la vida útil de los productos genere actividad económica y empleo local.
A esto se suma que la Estrategia incorpora incentivos que pueden estimular la aparición de nuevos modelos de negocio, especialmente aquellos centrados en el uso de materias primas secundarias, la servitización o la simbiosis industrial. Al fortalecer el mercado de subproductos y fomentar la incorporación de materiales reciclados en los procesos productivos, la inversión pública puede actuar como palanca para transformar cadenas de suministro tradicionales y favorecer que más empresas adopten prácticas circulares en sus operaciones. El objetivo es que la circularidad deje de ser un nicho para convertirse en un estándar competitivo dentro del tejido productivo madrileño.
Asimismo, el impulso económico favorecerá la profesionalización y el crecimiento del empleo, ya que el desarrollo de nuevas instalaciones y servicios requiere personal especializado en operación de plantas, mantenimiento industrial, análisis de datos, ingeniería ambiental y gestión avanzada de residuos. Esta demanda se alinea con la visión de la Estrategia, que destaca el papel de la economía circular como generadora de nuevas oportunidades laborales y como motor de competitividad regional. Estamos hablando de empleo cualificado, vinculado a tecnología, industria y servicios avanzados, que fortalece la base productiva de la región.
Por último, el conjunto de inversiones previsto tiene un impacto sistémico: contribuye a consolidar un ecosistema empresarial más robusto, diversificado y competitivo, capaz de responder a la futura normativa europea, adaptarse a nuevos estándares tecnológicos y operar con criterios de eficiencia ambiental.
La magnitud del esfuerzo financiero de la Comunidad de Madrid, junto con la estabilidad del marco regulatorio, crea las condiciones para que las empresas del sector no sólo crezcan, sino que lo hagan de forma alineada con un modelo económico más resiliente y sostenible. En definitiva, se trata de utilizar el presupuesto público como instrumento estratégico para orientar el mercado hacia la eficiencia, la innovación y la creación de valor añadido en la Comunidad de Madrid.
3. ¿La Estrategia contempla incentivos o líneas de apoyo específicas para la modernización de plantas, la digitalización de procesos o la incorporación de nuevas tecnologías en el tratamiento de papel y cartón?
La Estrategia de Economía Circular de la Comunidad de Madrid sí incorpora un marco de apoyo que favorece la modernización tecnológica del sector, incluido el tratamiento de papel y cartón. Aunque no establece líneas exclusivas para este flujo concreto, sí desarrolla instrumentos transversales que impulsan la actualización de plantas y la adopción de soluciones más eficientes en todos los eslabones de la gestión de residuos. Este enfoque responde a una lógica estratégica: evitar compartimentos estancos y promover una transformación tecnológica integral del sistema, garantizando coherencia regulatoria y eficiencia en la asignación de recursos públicos.
Uno de los elementos más relevantes es el énfasis que la Estrategia pone en mejorar la capacidad y el rendimiento global de las instalaciones. El plan prevé inversiones orientadas a reforzar infraestructuras y a adaptarlas a los nuevos requisitos normativos y tecnológicos, lo que abre la puerta a que los operadores del papel y cartón puedan incorporar sistemas avanzados de clasificación, control de impropios o automatización de procesos. Este enfoque general – mencionado anteriormente – se aplica a todos los flujos y tiene un impacto directo en la mejora de la calidad del material recuperado. La prioridad no es únicamente aumentar volúmenes, sino maximizar rendimiento, calidad y eficiencia operativa, elementos clave para competir en un mercado cada vez más exigente.
En materia de digitalización, la Estrategia es especialmente clara: uno de sus objetivos estratégicos es alcanzar la trazabilidad digital completa en la gestión de residuos. Esto implica la implantación de herramientas de registro, seguimiento y análisis que afectan por igual a empresas de recogida, plantas de tratamiento y operadores de reciclaje. Para el sector del papel y cartón, esta digitalización supone una oportunidad para optimizar la logística, mejorar la calidad del dato y reforzar la transparencia del conjunto de la cadena. Además, la digitalización permite reducir incertidumbres regulatorias, mejorar la planificación empresarial y generar información estratégica para la toma de decisiones públicas y privadas.
Asimismo, el documento establece la necesidad de avanzar en técnicas de segregación y clasificación más precisas. Este tipo de mejoras – fundamentales en un material tan sensible a la contaminación por impropios como el papel y cartón – se ven reforzadas por las obligaciones y recomendaciones que la Estrategia traslada a las instalaciones, lo que incentiva la adopción de tecnologías de selección más sofisticadas y procesos más eficientes. Elevar la calidad del material recuperado es esencial para consolidar mercados secundarios sólidos y evitar que el reciclaje pierda valor por problemas de pureza o heterogeneidad.
El impulso a la innovación constituye otro eje destacado. La Estrategia promueve la incorporación de nuevas tecnologías y el desarrollo de soluciones circulares en toda la industria de residuos. Aunque no menciona tecnologías concretas para cada flujo, fomenta un entorno favorable para que las empresas inviertan en modernización, colaboren con otros sectores mediante modelos de simbiosis industrial y exploren procesos de mayor valor añadido vinculados al reciclaje de alta calidad. Se trata de crear un marco donde innovar no sea una excepción, sino una condición necesaria para mantener la competitividad.
Además, al fortalecer los mercados de materias primas secundarias, la Estrategia genera condiciones que incentivan indirectamente la modernización de las plantas de papel y cartón. Un mercado más sólido y estable favorece que las empresas apuesten por tecnologías capaces de obtener materiales de mayor pureza y mejor comportamiento industrial, reforzando así su competitividad. Cuanto más predecible y estructurado es el mercado, mayor es la disposición empresarial a acometer inversiones intensivas en capital y tecnología.
Por último, el sistema de indicadores que establece la Estrategia – centrado en medir eficiencia, calidad y desempeño ambiental – actúa como un estímulo adicional para la actualización tecnológica. Las instalaciones deberán ser capaces de cumplir parámetros cada vez más exigentes, lo que en la práctica impulsa la renovación de equipos, la mejora de procesos y la incorporación de soluciones digitales más robustas. La cultura de evaluación y medición rigurosa se convierte así en un motor de mejora continua y profesionalización del sector.
En conjunto, la Estrategia no solo contempla incentivos para avanzar hacia plantas más modernas y digitalizadas, sino que configura un entorno regulatorio y operativo que prácticamente orienta al sector del papel y cartón hacia la incorporación de nuevas tecnologías y la adopción de modelos de mayor eficiencia y calidad. En definitiva, modernizar no es una opción coyuntural, sino una exigencia estructural del nuevo modelo económico circular que la Comunidad de Madrid está impulsando.
4. La Estrategia apuesta por la simplificación y agilización de trámites administrativos. ¿Cómo se traducirá esta medida en una mejora real para la actividad diaria de recuperadores y recicladores?
La Estrategia de Economía Circular de la Comunidad de Madrid incorpora, entre sus líneas de actuación, la simplificación y agilización de los procedimientos administrativos con el objetivo de facilitar el funcionamiento cotidiano de todos los agentes que participan en la gestión de residuos. No se trata únicamente de reducir trámites, sino de redefinir la relación entre Administración y empresa bajo criterios de eficiencia, proporcionalidad y seguridad jurídica.
Este compromiso se enmarca en el propósito general de modernizar el sistema, haciéndolo más eficiente y coherente con los requisitos normativos europeos y estatales, especialmente en lo relativo a trazabilidad, control y calidad de los materiales. Aunque en respuestas anteriores ya se ha aludido a la importancia de la digitalización, la Estrategia subraya que esta simplificación administrativa es un eje propio y complementario. El objetivo es evitar que la complejidad regulatoria se convierta en una barrera de entrada o en un coste estructural que reste competitividad al sector.
En términos prácticos, esta simplificación permitirá a recuperadores y recicladores reducir tiempos y cargas burocráticas asociadas a autorizaciones, actualizaciones documentales, notificaciones y cumplimiento de obligaciones formales. Menos tiempo dedicado a procedimientos administrativos implica más recursos disponibles para la mejora técnica, la innovación y la expansión de la actividad.
La Estrategia prevé la modernización de los procedimientos, su adaptación a formatos digitales y la integración de información a través de sistemas homogéneos, lo que elimina duplicidades y evita trámites fragmentados entre distintas administraciones. Este cambio favorece una actividad diaria más ágil, con menos interrupciones y menor incertidumbre en la gestión operativa. La homogeneización de criterios y plataformas también reduce riesgos de interpretación divergente y aporta mayor previsibilidad al marco de actuación empresarial.
Asimismo, el avance hacia un sistema de trazabilidad digital única, contemplado expresamente por la Estrategia, reducirá errores, facilitará el control de la calidad del material y permitirá generar documentos y reportes de manera automatizada. Además, la automatización de datos fortalece la transparencia del sistema y mejora la capacidad de supervisión sin incrementar la presión burocrática.
Esto repercute en una mayor eficiencia para las empresas recuperadoras y recicladoras, que podrán concentrar recursos en la mejora técnica de sus procesos en lugar de destinarlos a la resolución de trámites manuales. Aunque ya se ha mencionado anteriormente la importancia de esta digitalización, aquí resulta relevante porque es la vía concreta que la Estrategia utiliza para aligerar la carga administrativa del sector. En un entorno regulatorio exigente, la claridad normativa es un activo competitivo.
Finalmente, la simplificación administrativa contribuye también a mejorar la seguridad jurídica y la estabilidad operativa, aspectos esenciales para un sector sometido a constantes cambios normativos. Al disponer de procedimientos más claros, uniformes y previsibles, las empresas podrán planificar inversiones, gestionar contratos y ejecutar operaciones con mayor certidumbre. En definitiva, simplificar no significa desregular, sino regular mejor: con menos fricción administrativa y mayor eficacia en los resultados.
Este entorno más ordenado y accesible facilita además la incorporación de nuevas empresas y el fortalecimiento del tejido empresarial vinculado a la economía circular, coherente con la visión de la Estrategia de impulsar un sistema más competitivo y adaptado a los retos de los próximos años.
5. ¿Cómo se está trabajando desde la Comunidad de Madrid para garantizar una correcta coordinación entre normativa autonómica, estatal y europea en materia de residuos y economía circular?
La coordinación entre distintos niveles normativos es fundamental en un ámbito tan dinámico como el de los residuos y la economía circular. En términos generales, esta coordinación garantiza que las administraciones trabajen bajo un marco común, evitando duplicidades, contradicciones o vacíos regulatorios. La Unión Europea fija los objetivos y obligaciones principales, mientras que los Estados trasponen y desarrollan estas directrices en su ordenamiento. En un contexto de creciente exigencia regulatoria europea, la clave no es añadir capas normativas, sino asegurar coherencia, estabilidad y aplicabilidad real en el territorio.
Las comunidades autónomas, por su parte, deben adaptar su planificación a esos marcos y traducirlos en instrumentos operativos que permitan avanzar de forma coherente y homogénea en todo el territorio. Esta armonización facilita que empresas, municipios y gestores operen con reglas claras y estables, un aspecto esencial para la inversión y el cumplimiento normativo. La seguridad jurídica y la previsibilidad regulatoria son condiciones indispensables para atraer inversión y consolidar tejido industrial en el ámbito circular.
Desde esta perspectiva, la Comunidad de Madrid trabaja con un enfoque explícito de alineación normativa en la Estrategia de Economía Circular. El documento integra de forma sistemática los requisitos europeos —como los derivados de la Directiva Marco de Residuos, los instrumentos estatales – especialmente la Ley 7/2022 y el PEMAR 2024‑2035 – y el marco autonómico fijado por la Ley 1/2024, de 17 de abril, de Economía Circular de la Comunidad de Madrid, asegurando que todos los objetivos y medidas respondan a este conjunto normativo. La Estrategia no actúa de forma aislada, sino como pieza de engranaje dentro de un sistema multinivel que exige coherencia técnica y política.
La Estrategia detalla, además, cómo debe garantizarse la coherencia entre estos niveles, incluyendo la adaptación de los planes de gestión sectoriales y la obligación de revisar periódicamente la planificación cuando se apruebe nueva normativa con impacto directo, algo que ya señalé brevemente en una respuesta anterior pero que aquí adquiere un contenido más específico. Esto introduce un principio de actualización dinámica, evitando que la planificación regional quede desfasada frente a cambios regulatorios europeos o estatales.
Asimismo, la Comunidad de Madrid impulsa mecanismos de coordinación interadministrativa, tanto horizontal (entre departamentos regionales) como vertical (con Estado, UE y entidades locales). La Estrategia refuerza la cooperación con los municipios y mancomunidades, que son responsables directos de la recogida, e incorpora a los SCRAP y otros sistemas de responsabilidad ampliada del productor dentro de un modelo común de trabajo. Este enfoque permite que las obligaciones derivadas de la normativa europea y estatal se apliquen de manera uniforme en los 179 municipios de la región y que la información fluya de forma más ágil entre administraciones, algo especialmente relevante para lograr la trazabilidad digital completa. La homogeneidad en la aplicación evita distorsiones territoriales y garantiza igualdad de condiciones para operadores en toda la región.
Por último, la propia Estrategia establece herramientas que facilitan esta coordinación normativa: un sistema unificado de indicadores, criterios técnicos comunes para infraestructuras, procedimientos digitalizados para la transmisión de información y un modelo de seguimiento coherente con las exigencias estatales y europeas. La medición homogénea y el intercambio estructurado de datos son esenciales para cumplir objetivos europeos y, al mismo tiempo, defender los intereses regionales en los foros de decisión.
Todos estos elementos contribuyen a que recuperadores, recicladores y entidades locales operen con un marco más claro, predecible y homogéneo, reduciendo disparidades y facilitando el cumplimiento de los objetivos. Esta visión integrada es precisamente una de las mejoras de la Estrategia de Economía Circular de la Comunidad de Madrid respecto a Estrategias anteriores y consolida un entorno regulatorio alineado y estable para los próximos años. En definitiva, coordinar no es solo armonizar normas, sino construir un marco estratégico común que permita avanzar con solidez hacia un modelo económico más competitivo, eficiente y sostenible.
6. ¿Qué mecanismos de colaboración entre Administración y sector privado contempla la Estrategia para impulsar innovación, competitividad y creación de empleo verde?
La Estrategia de Economía Circular de la Comunidad de Madrid contempla diversos mecanismos de colaboración entre la Administración y el sector privado orientados a impulsar la innovación, la competitividad y el empleo sostenible en la región. En primer lugar, establece un marco de cooperación público‑privada que favorece la participación activa de empresas en el desarrollo de proyectos circulares, tanto en materia de prevención como en gestión de residuos. Este enfoque aparece integrado desde el propio diseño de la Estrategia, que incorpora un modelo transversal apoyado en la cooperación institucional, el ecodiseño, la innovación tecnológica y la simbiosis industrial como palancas para transformar los procesos productivos y estimular nuevas oportunidades económicas. La lógica es clara: la transición circular no puede imponerse únicamente desde la regulación, sino que debe construirse junto al tejido productivo, alineando incentivos y generando confianza.
Además, identifica la creación de nodos, redes y plataformas de colaboración como herramientas clave para dinamizar el intercambio de conocimientos, datos y experiencias entre empresas, administraciones y centros tecnológicos. Estos espacios de cooperación permiten fomentar la aparición de nuevos modelos de negocio, compartir buenas prácticas y promover la simbiosis industrial, especialmente en sectores donde el aprovechamiento de subproductos puede generar ventajas competitivas. Esta estructura en red favorece economías de escala, reduce asimetrías de información y acelera la transferencia de innovación al mercado.
La Estrategia también prevé la elaboración y difusión de guías de buenas prácticas y códigos de referencia que faciliten al sector productivo la adopción de soluciones circulares y tecnológicas más avanzadas. Estandarizar criterios técnicos y metodológicos aporta seguridad y reduce costes de aprendizaje, especialmente para pymes que necesitan marcos claros para invertir.
En materia de competitividad empresarial, impulsa instrumentos de apoyo económico y técnico destinados a facilitar la transición del sector privado hacia modelos más eficientes. Aunque en respuestas anteriores ya se ha mencionado el papel de los incentivos, la Estrategia añade aquí un enfoque específico: priorizar las inversiones en innovación, promover la incorporación de nuevas tecnologías y fortalecer el mercado de materias primas secundarias, aspectos que permiten a las empresas mejorar su posicionamiento y reducir la dependencia de recursos vírgenes. Junto a ello, se subraya la importancia de la compra pública ecológica como mecanismo para generar demanda de productos reciclados o diseñados bajo criterios circulares, lo que actúa como motor adicional para la competitividad. La Administración no solo regula, sino que orienta el mercado a través de su capacidad tractora como demandante, enviando señales claras y estables a los operadores económicos.
Finalmente, la Estrategia considera esencial la generación de empleo sostenible a través de la formación, la cualificación y el impulso de nuevos perfiles profesionales. Para ello, se promueve la colaboración con centros educativos, universidades y entidades del sector privado para orientar la capacitación hacia nichos emergentes vinculados al reciclaje avanzado. Esta visión conjunta administración‑empresa contribuye a crear un ecosistema laboral capaz de atender las necesidades de la transición circular y de generar empleo estable y de calidad en la región. El objetivo no es solo crear empleo, sino consolidar capital humano especializado que refuerce la competitividad estructural de la Comunidad de Madrid en sectores estratégicos.
En definitiva, colaborar no es simplemente coordinar actuaciones, sino articular una alianza estratégica estable entre sector público y privado que permita transformar la economía regional desde la innovación, la eficiencia y la creación de valor añadido.
7. ¿Qué mensaje le gustaría trasladar a las empresas recuperadoras y recicladoras de papel y cartón sobre su papel en la transformación hacia una economía más circular?
Las empresas recuperadoras y recicladoras de papel y cartón desempeñan un papel esencial en la transición hacia un modelo económico más eficiente, sostenible y alineado con los principios de circularidad. Su actividad constituye uno de los ejemplos más consolidados de cómo una cadena de valor puede transformar residuos en recursos, generando beneficios ambientales, económicos y sociales. En un contexto en el que la demanda de materias primas crece y los mercados se enfrentan a tensiones globales, el trabajo de estas empresas es clave para garantizar un uso responsable de los recursos y fortalecer la autonomía material del tejido productivo. Además, lideran una actividad que combina eficiencia, innovación y un fuerte enfoque en la calidad del material recuperado, factores que son esenciales en un mercado cada vez más exigente. No estamos ante un sector accesorio, sino ante una pieza estructural de la política industrial y ambiental de la Comunidad de Madrid.
En la Estrategia de Economía Circular de la Comunidad de Madrid se reconoce expresamente el papel estructural del sector en la gestión circular de los residuos, señalando su alta contribución a la reintroducción de materiales en el ciclo productivo y la consolidación de un mercado estable de materias primas secundarias.
La EECCM subraya que el sector del papel y el cartón está entre los flujos con mejores resultados en la región, tanto por su madurez como por su capacidad de generar materiales de elevada calidad y lo sitúa como un pilar para avanzar en los objetivos estratégicos de prevención, reciclaje y valorización. Estas consideraciones refuerzan la importancia del sector en la consecución de metas regionales y europeas, especialmente en lo relativo a la optimización del uso de los recursos y la reducción de la dependencia de materiales vírgenes. El sector demuestra que la circularidad no es una aspiración teórica, sino una realidad económica viable cuando existe profesionalización, inversión y compromiso empresarial.
A lo largo de la Estrategia también se destaca la necesidad de impulsar la innovación, el ecodiseño y la digitalización en todos los flujos de residuos, incluido el papel y el cartón. Aunque ya se ha mencionado en respuestas anteriores que la EECCM apuesta por la digitalización de la trazabilidad y la mejora de la gestión de la información, aquí conviene subrayar que esta transformación tecnológica abre oportunidades específicas para la industria recicladora: mejora de la calidad de los procesos, optimización de cadenas logísticas y refuerzo de la transparencia exigida por los nuevos marcos regulatorios. La Estrategia contempla además espacios de colaboración, guías de buenas prácticas e iniciativas para reforzar los mercados de productos reciclados, todos ellos factores que favorecen la competitividad y la consolidación del sector. Quienes apuesten por la excelencia tecnológica y la calidad del material estarán mejor posicionados en un entorno cada vez más regulado y competitivo.
El mensaje principal que cabe trasladar al sector es que su papel no sólo es relevante, sino estratégico. Las empresas de recuperación y reciclaje de papel y cartón son un actor imprescindible para que la región avance hacia los objetivos marcados en la Estrategia y responda a las exigencias europeas en materia de sostenibilidad.
Su experiencia, capacidad técnica y trayectoria les sitúan en una posición privilegiada para seguir liderando esta transformación. La Comunidad de Madrid, a través de la EECCM, apuesta por un entorno más favorable, coordinado y coherente para que esta actividad continúe creciendo, impulsando innovación, creando empleo vinculado a la transición ecológica y contribuyendo a un futuro más resiliente y circular. El reto ahora es consolidar ese liderazgo, reforzar la inversión y convertir al sector en uno de los referentes industriales de la economía circular en España y en Europa.
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